—Eres hermosa— lo vi por el reflejo de mi espejo, acostado sobre mi cama, ya habia terminado de hablar por teléfono
—Tu opinión no es objetiva, dado que no me puedes ver como mujer solo como hermana o amiga
Me arrepentí de mis palabras al instante, cuando su hermosa sonrisa desapareció inmediatamente de su cara, se puso de pie para irse, y un fuerte dolor se acumulo en mi pecho, rapidamente corri hacia el y lo abrace, dejándonos caer en la cama.
—Gracias por decir que soy hermosa
—Bella, quitate de encima, ya me voy
—No— le hice un puchero— no te vayas, perdóname por lo que dije, a veces hablo sin pensar
—Crei que estábamos en termino medio
—Lo estamos, podemos intentarlo, por los dos
—Sera mejor que me vaya a mi casa— intento quitar mis brazos de el, pero yo no lo deje
—No seas asi, quedate
—No— su cara seria seguía presente—Con un demonio, quitate Isabella
—Dije que no— me rei y recurri a lo que sabia que no resistía, encaje delicadamente mis dedos en su estomago provocándole cosquillas
Empezamos un forcejeo en mi cama que desato las carcajadas fuertes escuchándose por todo el cuarto, Edward era demasiado cosquilludo para su propio bien, yo estuve arriba de el, y el aprovecho para hacerme cosquillas, ame verlo reir tan alegremente despues de los días que habíamos pasado, me intente zafar de el, pero cuando casi me salía de la cama, me jalo de un pie y me regreso a la cama, el quedando sobre mi.
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Me he tardado horrores lo se! hoy me llevo la lap a la escuela para tratar de terminar capitulo ya me falta solo dos ultimas escenas :) les mando un beso, y gracias por leer y comentar.. no me he olvidado de los reviews.. cuando le mande el cap a mi beta contesto los comentarios... GRACIAS!
Todos los personajes pertenecen a la gran señora Meyer! Y su obra Twilight yo solo los uso para dar rienda suelta a mi imaginación, porque a veces creo que sin ellos yo no podría escribir… Confieso que con Edward me divierto *sin decir detalles* además de escribir J
Debo sonreír porque somos amigos o llorar porque no seremos más que amigos.
-Anónimo-
Canción: Sognare – División Minúscula
Capitulo 1: Una palabra que cambia la vida
Me miré frente al espejo una y otra vez, me sentía la mujer más hermosa del mundo, y es que nunca había sentido tanta confianza en mí misma. Mi reflejo mostraba una chica linda y feliz. Mi cabello achocolatado caía en rizos bajo mis hombros, mis ojos delineados haciendo un lindo contraste con el tono de mi piel, una blusa color uva de manga tres cuartos junto a unos jeans oscuros entubados y a juego unas altas zapatillas negras.
Cuando me miré frente al espejo de cuerpo completo solo un pensamiento pasó por mi cabeza: Perfecta. No tenía miedo, tenía que tener confianza él no me podía rechazar.
—Bella—gritó mi madre desde el cuarto de abajo— Ya llegó Edward por ti .
— Ya Voy—grité.
Agarré mi bolsa de la cama y me di un último vistazo. Mis ojos brillaban como nunca los había visto, mi sonrisa era enorme y frente al espejo me vi como nunca me había visto, era yo, era Bella, era un Bella llena de ilusiones y esperanzas, con un corazón latiendo a más no poder por una sola persona, por el que yo consideraba que era el amor de mi vida, por lo menos de mi corta vida.
Cuando bajé mi madre me vio con una sonrisa de felicidad y es que cada vez que yo salía con Edward, me arreglaba mucho y me veían más alegre que otros días. Mi madre lo sabía aunque no me lo dijera… Ella sabía que yo lo amaba. Me hubiera gustado decirle que hoy yo le confesaría mi amor pero no me atrevía a decirle a mi mamá algo así, ella pensaba que las chicas teníamos que darnos a desear y ser las que siempre esperáramos a que los chicos llegaran, y yo también lo pensaba, pero con Edward mi paciencia había llegado al límite, ¿para qué perder el tiempo? Tal vez a él le daba pena decirme que me amaba.
—Regreso en la noche—le di un beso y salí de la casa.
Afuera en todo su esplendor estaba mi Edward… Recargado en su Volvo plateado con su cabello cobrizo despeinado, una camisa de botones azul y unos jeans, su belleza era abrumadora, o tal vez eso decía yo por estar enamorada de él. Pero bueno, lo había visto en cada una de las etapas de su vida y no existía una que yo recordara en la que se hubiera visto mal, sus genes eran perfectos.
—Pero que bonita te ves Bellita—caminó hacia mí .
—No me digas Bellita— refunfuñé acercándome para darle un beso en la mejilla.
—Sabes que siempre serás mi pequeña amiguita Bellita—me devolvió el beso.
—Vámonos Eddie—marqué el sobrenombre para molestarlo.
—de acuerdo asunto aclarado, tu no Bellita— me señaló con su dedo— y yo no Eddie ¿ estamos ? — se señaló a él con cara de enojo a lo que solo me reí.
El camino hacia Port Ángeles fue tranquilo como siempre que estaba con él, era como saber que estaba en el lugar correcto y con la persona correcta, hablábamos de las clases, el clima y una cita que él había tenido, tema que traté de cambiar rápidamente.
En un momento del viaje nos quedamos callados y lo agradecí mucho, una cosa era tener valor en mi cuarto y otra armarme de valor con él frente a mí. Dejé que mi mente vagara por varios recuerdos, por ejemplo muchas cenas en mi casa, películas en la suya, platicas por teléfono o a veces cuando entraba por la ventana de mi cuarto “según el” a escondidas pero al final Renée entraba y le decía que se fuera antes de que mi padre llegara. Mi mamá siempre cubriéndome.
Pero bueno esa era mi vida, compartía cada segundo con él y no era para menos, estábamos juntos desde chicos, y con el paso del tiempo ocurrió lo inevitable, me enamoré de él, pero era imposible no hacerlo, el era todo lo que una mujer pudiera pedir, atento, caballeroso, educado, culto, hijo ejemplar y amigo incondicional.
Yo era su amiga, me cuidaba como si fuera lo más preciado para él, y él decía que así era: —Eres lo más hermoso que me ha pasado en mi vida—Decía algunas veces, para después agregar: la mejor de las amigas.
Y aquí es donde empezaba la principal razón de nuestra salida al cine. El y yo acostumbrábamos ir cada quince días o cada semana si él no tenía citas íbamos a cenar y al cine, pero hoy yo le había pedido que cancelara una cita que tenia porque lo necesitaba, obviamente el aceptó pero ni se imaginaba lo que yo necesitaba.
Me le declararía… Le declararía mi amor a él, abriría mi corazón y le demostraría que lo amo con locura, y es que esto de guardar el amor no era algo fácil y mucho menos lindo, ya que me estaba matando día con día, hasta que llegué a la conclusión de que lo mejor era decirlo. Yo era linda, educada, y lista, tenia lo mío para defenderme no podía ver alguna razón por la cual el no me escogería… Lo tenía que intentar, tenía que por lo menos confesárselo si él no quería mi amor, pues … ya me las arreglaría después .
Pero esta era una opción que yo no contemplaba. El y yo éramos perfectos para estar juntos, así que no tenía porque no aceptarme, yo le ofrecía amor incondicional.
Llegamos a nuestro restaurant favorito, uno de comida italiana, él como siempre me abrió la puerta del carro y con su mano en mi espalda entramos al lugar, todo el mundo pensaría que éramos novios. Ordenamos rápido ya que no teníamos que mirar el menú, lo sabíamos de memoria.
—Sabes, he estado pensando seriamente en lo que me dijiste hace días— le dije para romper el silencio, no porque fuera incomodo, si no porque lo sentía un poco distante, como si estuviera pensando en otra cosa.
— ¿Se puede saber que exactamente? — Soltó una sonrisa hermosa de lado… mi favorita— Hablamos sobre demasiadas cosas tu y yo .
—Me aconsejaste que me le declarara al chavo que me gusta— su rostro se vio desconcertado.
— ¿lo harás?
—Si—susurré
—Me da gusto por ti, sabes que te ira muy bien, sería muy tonto para decirte que no .
—Eso espero—
Yo le había contado que me había enamorado, que el chico era lo mejor de mi vida, pero que el parecía no verme, el me decía que me animaba y ese era un cuento de nunca acabar, yo sin decir el nombre, el celándome porque lloriqueaba que un Nerdethal le quitarían a su amiguita .
— ¿y por eso vinimos a cenar? —él sabía que había algo que todavía no le decía. Se acomodó mejor sobre la silla para quedar sentado recto frente a mí .
—Edward— lo miré fijamente a la cara y agradecí que estuviéramos en uno de los cubículos de privado del restaurante, así nadie nos vería .
—Dime—Se inclinó un poco en la mesa, recargándose en sus brazos .
— ¿Crees que él me acepte?—
—Estoy seguro .
Suspiré y me armé de valor, en un segundo vi pasar en mi mente mis momentos con él, mis sonrisas, sus sonrisas, nuestros abrazos, nuestros secretos, mis lagrimas por callarme y me di cuenta de que era lo correcto, esto era lo correcto, ahora seguía la mejor parte de mi vida, el me amaría igual.
—Edward… yo estoy enamorada de ti, ese hombre del que tanto te he hablado eres tu—Las palabras abandonaron mis labios, casi que acariciando y saboreando este dulce momento, mi corazón latió tan rápido que me empezó a doler.
Mi sonrisa decayó en cuanto deje de pensar en mis estúpidos sueños y realmente lo vi, observando lo que su cara me gritaba.
Sus ojos se abrieron, y me veía profundamente, su cara no era nada agradable, porque no mostraba la felicidad que yo esperaba, solo mostraba tristeza y algo mas… tal vez vergüenza.
—Bella, yo…— pasaron unos eternos segundos en los que casi podía ver su mente tratando de arreglar las palabras que decir .
— ¿Tu? — lo presioné.
—Bella…—dijo en tono de suplica antes de bajar su cara y enterrarla en sus manos—no me hagas esto .
¡Esto estaba jodido!
—Yo te quiero como amigos, como hermanos, no te puedo corresponder— su mirada era triste y me hablaba como si no me quisiera romper con sus palabras.
Pero eso ya estaba hecho, yo había sido sincera y no era correspondida, me tenía que aguantar y no llorar hasta llegar a casa, aunque lo quería hacer en este momento, quería llorar y mucho.
— ¿no tengo ninguna posibilidad? — le pregunté .
—Bells—repitió mi nombre en suplica .
—Te amo Edward—mi voz salió entrecortada .
—Yo no pequeña, perdóname pero yo no te amo y…
— ¿y?
—Hoy en la mañana le pedí a Tanya que fuera mi novia—
Eso me cayó como balde de agua fría, Edward tenía un año sin novia, si salía con algunas pero nunca a formalizar, y justo hoy había decidido sentar cabeza y no conmigo
—Ahh, yo entiendo—bajé mi mirada. ¡No llores Bella!
El jaló su silla y se fue a sentar a mi lado, levantó mi mentón para que lo viera.
—Lo siento, te juro que lo siento y daría lo que fuera porque tú y yo no estuviéramos teniendo esta conversación ahorita, sabes lo mucho que yo te quiero—Su mirada era de agonía, me sentía tan mal .
—No te preocupes Edward, solo necesito un poco de aire y veras como hacemos como que nada pasó
Me levanté y caminé hacia la salida, agarrando mis cosas. El me detuvo a medio camino.
—No te puedes ir así… ¿Cómo regresaras a casa?
—Edward, no tienes de que preocuparte, soy una chica grande y me se cuidar, solo por favor, necesito esta noche—con mi mano, le solté los dedos que me sujetaban el brazo, no quería sentirlo .
—Bells— agarró mi cara entre sus manos, una lagrima traicionera resbaló por mi mejilla y él se apresuró a limpiarla, como no queriendo dejar rastro de mi dolor.
—No puedo entenderlo… me prometiste que él me haría caso y no fue así, tengo todo para darlo, pero si no lo quieres aceptar no te puedo obligar, no te perderé como amigo, pero realmente necesito salir de aquí, y alejarme unas horas de ti… Todavía puedes rescatar tu sábado, háblale a Tanya .
—Isabella— me dijo en tono de reproche— No voy a correr con ella, necesitamos hablar .
—No te das cuenta de que no quiero hablar, ¿me contaras que la amas? ¿O me obligaras a que ya no te ame yo a ti? En este momento, sobre esta situación no tenemos nada de qué hablar .
—Necesito una buena razón para que te deje ir— me advirtió .
—Edward… mi corazón me está matando con tus manos en mi cara, y mi alma se está rompiendo al verte aquí y saber que nunca te podre tener… ¿no es esa una buena razón para ti?
Pareció como si mis palabras lo hubieran quemado, porque me soltó y me vio impresionado.
Salí rápido del lugar y me puse a caminar, no sabía a dónde ir, pero encontraría algún lugar, gracias al cielo todavía los lugares no cerraban, apenas iban a dar las 7 pm, me fui al puerto, y me senté a la orilla de un muelle, y dejé que mi vista se perdiera en el mar, ojala llorara tanto que eso me hiciera dejar de amar a Edward…u ojala saliera un tiburón y comiera y así todo acabaría.
Estaba siendo drástica y dramática pero lo único que quería era despertar de esta pesadilla y volver a mi vida de antes donde tenía la esperanza de que él me correspondiera una esperanza vana, pero esperanza al fin, y ahora no tenía nada, porque el había sido claro, me quería como amiga, como mujer yo no era lo suficientemente buena.
Las nubes se hicieron espesas y el aire se volvió más frio de lo normal. Saqué mi celular y le marqué a Jasper, le pedí que viniera y él me prometió llegar en un minuto. Guardé mi celular ignorando las llamadas perdidas. Para cuando llego Jazz llovía no tan fuerte, pero si lo suficiente para que mis ropas cayeran empapadas.
— ¿Qué paso? — se sentó a mi lado.
—Me declaré con Edward— empecé a llorar y me recargué en él. Era tan buen amigo que estaba dispuesto a escucharme aun bajo la lluvia. Me envolvió en un abrazo.
—Te rechazó— aseguró .
—Si— lloré mas fuerte—me rechazó no me quiere .
—Tranquila cariño , ya estoy aquí— las lagrimas se perdían entre la lluvia y mi llanto y volvió a sonar mi celular .
— ¿No vas a contestar?— me preguntó .
—No, es Edward me ha estado marcando pero no quiero hablar con él .
—Deja que yo hable con él— me pidió y me dio lo mismo mientras no fuera yo, le pasé mi celular.
—Edward— contestó .
— ¿Dónde esta Bella?—lo oí hablar y su voz me hizo llorar mas.
—Está conmigo— le contestó Jasper.
—Pásamela, necesito hablar con ella— le oí decir y es que yo al estar abrazada a Jasper escuchaba toda la conversación .
—Es mejor que no hables con ella ahora… Ella esta indispuesta .
—Pásamela— exigió .
—No— Jasper sacó su parte más formal y dura, y amaba a mi amigo por eso, era capaz de defenderme y protegerme ante sus propios amigos.
—Jasper— le urgió— necesitamos hablar, tú no sabes …
—Claro que se, si no, no estaría aquí con ella — lo cort ó
—Necesito… por favor dile que pasaré a verla en la noche .
—No, me la llevaré a mi casa, y no te quiero ver por allá, somos amigos Edward, pero debes de respetar los espacios de los demás, si ella no está lista para hablar, no te aparezcas, por favor .
—Dile que la quiero mucho .
—No mas que ella—y colgó .
Hundí mi cara en su pecho y dejé que sus brazos me apretaran mas, estaba dolida, triste, decepcionada y lo peor es que estaba avergonzada, y eso era lo que más me dolía, mi amor era puro y lo único que había conseguido con él es verme como una ofrecida, rogona y para rematar deprimente. « paquete completo »
El viento se volvió helado, o tal vez era el hecho de que estábamos mojados hasta el tuétano, no importaba mucho, Jasper no dijo nada después de colgar y yo se lo agradecí, lo único que quería era que me abrazara.
Cuando se hizo lo suficientemente oscuro me ayudó a ponerme de pie, y me cargó, no es que no pudiera caminar, tal vez solo me quería ahorrar la molestia de hacerlo, yo no quería pensar en mover mis pies, lo único que quería era dormir, dejarme ir en los brazos de Morfeo y olvidar, hacer como que este día no pasó.
Me colocó en su coche y los asientos de piel chillaron al entrar en contacto con mi ropa mojada, el entró enseguida al carro y lo puso en marcha, no dijo nada, no hizo comentario y era bueno, el era después de… después de “él”… Jasper era mi mejor amigo, los dos éramos serios y se podía decir que centrados y sabia que en este momento yo no quería hablar.
Le debí decir que me dejara en mi casa, pero no mencioné nada, el nudo en mi garganta era tan grande que no me dejaba hablar, solo me dediqué a ver los arboles pasar a un lado de nosotros en la carretera de camino a casa, hasta que se volvieron una mancha borrosa y mi mente fue trayendo recuerdos que yo en este momento quería olvidar, me vi a mi con Edward en mi cuarto mientras yo le tocaba alguna pieza en mi violín, o mientras le cantaba alguna canción el día de su cumpleaños, decía que le gustaba mi voz, pero a él, era la única persona a la que yo le cantaba.
—Ven Bells— Jasper me tomó entre sus brazos distrayéndome un poco de mis pensamientos , no me percaté en qué momento aparcamos, pero si me di cuenta cuando subí las hermosas escaleras que no eran mi casa, eran las de Jazz, para resumidas cuentas me daba lo mismo.
Cuando entramos, escuché que alguien me llamó, vi la cara de Rosalie, pero me giré y hundí mi cara en el pecho de Jasper, me llevó hasta su habitación y ahí hasta su baño.
—date una ducha, no quiero que te enfermes— tomó mi cara entre sus manos—Bella en este momento tal vez no haya mucho que yo te diga que te haga sentir mejor, tu sabes que yo ando en la calle de la amargura, pero quiero que sepas que te quiero, y que eres una chica extraordinaria, tal vez él no sea lo suficientemente listo para verlo, pero lo eres, no dejes que nadie te quite eso .
—Gracias Jazzy—
—De nada Bells aunque no me gusta ese apodo— besó la punta de mi nariz— le pediré a Rose que te pase un cambio de ropa de la que seguro tienes aquí y me encargaré de ella para que no te moleste .
Solo asentí, no supe exactamente como me bañe, pero el frio se hizo presente cuando salí envuelta en una toalla hacia el cuarto de Jazz, me coloqué la ropa que habían dejado sobre la cama, de manera automática y con un leve cepillado de mi cabello me metí a la cama.
Tiempo más tarde Jasper entró y se acostó conmigo, en cuanto lo hizo yo me acurruqué a su lado para abrazarlo… no sabía cuánto se podía necesitar a una persona, me acarició mi espalda, y me acompañó en un silencio prolongado. Jasper era una persona genial, me había vuelto su amiga al igual que todos desde que éramos chicos, pero él y yo nos entendíamos de una manera especial, después de Edward, Jazz era mi mejor amigo, y junto a él también me sentía segura, lástima que los dos estuviéramos tan lastimados.
—Rose le habló a tu mamá y le dijo que te quedarías aquí con ella, ya sabes una noche de chicas .
—Mañana se lo agradeceré—susurré .
—Sí, sería bueno, está muy preocupada por ti .
—Sí, lo sé y siento mucho que te mojaras por mi culpa— suspiré .
—Lo volvería a hacer, lo sabes, solo que… no entiendo porque te rechazó, si yo tuviera a alguien que me amara como tú lo amas a él se que no la dejaría ir .
—Jazz tu tenías a alguien que te amaba más que a su vida… y aun así no lo supiste apreciar .
— L o sé, Alice me quería más que a nada, y yo lo eché a perder, y no sabes cómo me siento por eso, porque yo la amo y ella ya no me quiere escuchar.
— ¿Por qué lo hiciste Jazz? ¿Por qué la engañaste con María? Simplemente no lo entiendo, ella te dio todo, se entregó a ti de la manera más sincera que nosotras podemos, y tu no lo viste… realmente nunca lo he entendido .
—Fue una estupidez, no fue amor, fue puro deseo, me sentía un poco ahogado en el compromiso de ser novio de Alice, todo tenía que ser perfecto, todo tenía que salir bien, a veces me asfixiaba, ella tiene tantas manías que busque una salida rápida y pensé que nadie se enteraría, pensé que sería una vez, pero… — suspiró y me soltó para sentarse en la cama mientras se agarraba el cabello entre sus manos— si te lo cuento todo, ¿ prometes que quedara entre nosotros ?
—Claro Jasper— me incorporé para quedar sentada frente a él, no lo veía muy bien, porque el cuarto estaba a oscuras y atrás de su cama estaba un enorme ventanal que dejaba entrar un poco de luz de la noche, tal vez yo no estaba en la mejor condición, pero en este momento los dos nos necesitábamos demasiado .
—Fui alguien despreciable, no solo engañe a Alice la vez que ella nos descubrió y terminó conmigo, María y yo ya teníamos tiempo viéndonos, María lo aceptaba, dijo que se había enamorado y yo lo deje pasar, era más cómodo para mí ; pero las cosas se salieron de control, a veces cuando acababa de ver a Alice iba a buscar a María y viceversa, entonces me di cuenta de lo que estaba haciendo y fue demasiado tarde.
—Muy tarde— que fuera mi amigo no significaba que lo solapara, de hecho en este momento que sabía más cosas me enfurecía .
—Ver a Alice tan destrozada fue demasiado para mi, terminé de tajo mi relación con María, aunque sabía que Alice no me perdonaría… menos después de saberlo todo .
— ¿ella sabe que duró tanto tu otra relación?
— ¿Por qué crees que no me perdona? Sé que ustedes no lo supieron pero Alice me pidió cuentas claras, cosa que no pude negar, ella no pudo soportar que María y yo lleváramos un par de meses, dijo que si hubiera sido la primera vez tal vez lo entendería, pero tanto tiempo… entonces me di cuenta de lo que ella me amaba para aceptar una traición. — agachó su cara y vi como una lagrima resbalaba por su mejilla— Yo la amo y ella no me cree, tampoco espero que lo haga, no merezco que me perdone pero eso no quita que yo siga intentando, pero la amo demasiado, y la extraño, todo de ella, su risa, sus manías, sus gritos, su piel… yo le fallé pero no estoy preparado para dejarla ir .
— ¿no crees que sería lo mejor para ella? Tú no sabes lo que es para nosotras el elegir a alguien como el primero y saber que nos equivocamos, pero además de eso, Alice ha aguantado todos los cotilleos que han hecho a sus espaldas… no sé si deba decirlo pero ella se siente como si no hubiera sido lo suficientemente mujer para tuvieras que buscar otra, y eso es la peor humillación que le puedes hacer a una mujer, a veces la he visto llorar cuando piensa que nadie la ve y está haciendo su mayor esfuerzo, porque está decidida a dejarte atrás.
—Pero yo…
—tú debes de darte cuenta que ya saliste de esta partida, ya no se trata sobre ti, se trata sobre lo que ella necesita para sanar .
—Tal vez deberíamos de dormir de una vez, tú te ves agotada— cuando Jasper terminaba una conversación no había nada que lo hiciera hablar sobre ese tema otra vez.
—Como sea Jazz— me acomodé otra vez sobre la almohada y abracé mi cuerpo.
Jasper se acostó frente a mi también viéndome y ahora si aseguré que sus ojos estaban rojos.
—No te preocupes Bella, yo se que tu harás las cosas mejor—
No era raro dormir con Jasper, era tanta la confianza que sabía que nunca se sobrepasaría, solo que esta vez, no veía a Jasper mi amigo, veía a Jasper el hombre y me daba mucho coraje saber cómo habían destruido el corazón de mi amiga, él como ella ahora no estaba dispuesta a amar otra vez.
Aún después de que él se quedara dormido yo no podía, aunque me comenzaba a doler la cabeza, así que empecé a cantar una canción que Edward me cantaba cuando me sentía mal « Come Josephine, In my flying machine » la habíamos escuchado en la película Titanic hace tiempo y como a mí me había encantado él me la cantaba, decía que un día yo también tendría mi Jack… después de este día yo no quería mi Jack, yo quería mi Edward.
Recordé su cara hoy, lo hermoso que se veía mientras reía y su mirada optimista antes de saber lo que yo le quería pedir, ese Edward de hoy se quedaría toda la vida en mi mente grabado, sería como un antes y un después en mi vida, y yo lo único que esperaba era algún día volver a tenerlo conmigo; la cabeza cada vez me dolió mas hasta que me quedé dormida viendo a Edward reír antes de que se desvaneciera.
Saqué mi celular y decidí hundirme en mi miseria, me puse mis audifonos y por alguna estupida razón mi celular no quería leer la memoria interna asi que no podia escuchar musica, sintonicé una estacion de radio. Necesitaba musica, lo que fuera, pero queria desconectarme.
Sonó una cancion que cada letra, cada palabra se iban clavando en mi corazon, me ví transportada a la pelicula la boda de mi mejor amigo.
Ya para que mi vida se pareciera a la de Julia Roberts es que estaba en un estado critico.
Una mano en mi mesa me hizo levantar la cabeza, una calida sonrisa de su delicada boca me desconcertó, no tanto por la sonrisa en sí, si no por la primera pregunta que se vino a mi mente.
¿Cuántas veces tu boca habrá probado los dulces besos de mi Edward?
Gesticuló un hola y me quité los audifonos para escucharla.
—Lo se, se va a poner de pie dentro de un tiempo y será otra vez mi Bella
—Seria mejor que ya no utilizaras el “MI” con ella. No lastimes mas una herida que ella tiene que cerrar sola.
—Van a ser tan putamente difícil las cosas ahora—mi amigo me sonrio de lado al escucharme decir malas palabras, decía muchas groserías en mi cabeza, pero en voz alta casi nunca.
—Si la quieres tanto, si aprecias un poco lo que ella hizo hoy por ti pero sobre todo por el respeto que se merece el amor que ella te tiene a ti, la ayudaras a sanar.
Aún después de que él se quedara dormido yo no podía, aunque me comenzaba a doler la cabeza, así que empecé a cantar una canción que Edward me cantaba cuando me sentía mal “Come Josephine, In my flying machine”la habíamos escuchado en la película Titanic hace tiempo y como a mí me había encantado él me la cantaba, decía que un día yo también tendría mi Jack… después de este día yo no quería mi Jack, yo quería mi Edward.
Recordé su cara hoy, lo hermoso que se veía mientras reía y su mirada optimista antes de saber lo que yo le quería pedir, ese Edward de hoy se quedaría toda la vida en mi mente grabado, sería como un antes y un después en mi vida, y yo lo único que esperaba era algún día volver a tenerlo conmigo; la cabeza cada vez me dolió mas hasta que me quedé dormida viendo a Edward reír antes de que se desvaneciera.
Muchas gracias por el apoyo a esta locura! Mañana regreso los reviews.. o mejor dicho en un rato.. y el sabado a primera hora subo el cap! :) Besooos!
Toda nuestra familia y amigos habíamos corrido para contemplar el anuncio. Iba a ser un anuncio presidencial y no podía ser nada bueno.
Nos amontonamos en la sala y al verla tan llena de gente, no compuso en nada mi corazón, faltaba alguien, faltaba esa persona que tanto amaba y quería creer que también me amaba.
El silencio reinó cuando la imagen del televisor se aclaró mostrando el tan conocido logo presidencial y después la vista del salón ovalado de la Casa Blanca, detrás del escritorio estaba nuestro presidente: George W. Bush y aunque intentaba sonar tranquilo se podía notar la tensión.
—Buenas noches pueblo americano, hoy es un día de luto y desgracia para nuestra nación….
Mi cerebro no trabajo tan rápido porque mi corazón me decía que algo pasaría, lo sentía.
—Han llegado los primeros informes sobre nuestra ubicación en….
Sentía un zumbido en mis oídos por el latir tan fuete, algo iba, mal, muy malo. Carlisle tuve que sostener a Esme cuando dieron la noticia. Alice me vio con ojos acuosos
Necesitaba respirar, no las entendía, las palabras del presidente no podían ser ciertas:
“Por la intensidad de los ataques se estima que sean pocos los sobrevivientes”
Escuche llanto y gritos, escuche mi nombre y una petición para que me detuviera pero ya nada importaba.
Corrí tan rápido como mis piernas lo permitieron
—Tienes que sobrevivir —grite al vacio del bosque.